He cambiado la piel muchas veces
como la culebra, pero jamás perdí la cara;
y aunque tuve que adaptarme como el camaleón
para poder sobrevivir.
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He recorrido medio mundo
con mi mochila repleta
de malos y buenos recuerdos,
mis piernas y mi voluntad aún me sostienen.
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Tengo una profunda y fea cicatriz en mi pecho
un costurón que una mujer me hizo;
para arrancarme el corazón
que otra de su misma especie con amor me curó.
***//***
Ya a estas alturas estoy de regreso de todo
una vida entera buscando mi centro
y mi equilibrio emocional que me conceda
la estabilidad;-nada extravagante-.
***//***
Me encuentro ya casi al final de mi otoño,
más cerca si cabe de mi invierno;
que espero me sea benigno,
no precisamente por mi santidad...
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En este otoño los días son largos para pensar
la luz se recuesta cálida sobre la montaña;
y una alondra me arrulla su amor en mi oído
para que la cuesta me sea leve y el horizonte más claro...!!

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