Cuantos de vosotros negareis mañana
si la suerte los acompaña y consiguen estudios;
que una humilde choza fue su gran casa,
siendo hijos y nietos
de honestísimos hombres de campo.
Pues habréis de hacer como los apóstoles con su maestro,
antes que cante el gallo,
lo habréis negado tres veces, por lo menos..
aquellos que hoy toman el sol en la puerta de las chozas
y pensando que detrás están las chumberas con el sustento.
Aquellos de vosotros que aprendieron del hombre
viejo del campo, que el arado abre la tierra
para que salga el pan.. que de los árboles se cogen
las cosechas, que aún hoy y para siempre
se seguirán poniendo en la mesa.
En la universidad se aprenden muchos refinamientos
de la perversidad extraídos;
y esta bien que así sea.
Pero aquellos de vosotros que compartieron
y aún comparten la mesa y el lecho,
con aquellos rudos hombres del campo, que callan
sus refinamientos.. por no molestar.
A la hora de la verdad, vosotros,
-solamente vosotros, tontos bailarines sin cabeza-
Un día valdréis menos que una paletona enferma,
y sin nadie que quiera curarla....!
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